Las películas de Marvel siempre traen algo de polémica con ellas. Si no es por los problemas durante el rodaje o con los miembros del equipo (véase a James Gunn y todo lo que ha pasado con lo que será la última entrega de Guardianes de la Galaxia) es porque a alguien se le escapan spoilers antes de estrenar la película (lo de técnica de marketing o torpeza de la mano de Mark Ruffalo y Tom Holland lo podemos discutir otro día) en cuestión... O porque la protagonista de la película no sonríe. Y claro, si Brie Larson no sonreía en los avances que habíamos visto de Captain Marvel, ¿qué iba a salir bien? Pues, seguramente, un par de cosillas.
Como ya dije cuando hablé de otra de las películas Marvel de estos últimos años como es Ant-Man and the Wasp (2018, Peyton Reed), es difícil estar en esta franquicia cuando te encuentras al lado de películas que pretenden cambiar el curso de todo lo que hemos visto en Marvel hasta ahora. Y si bien las aventuras de Scott Lang y Hope van Dyne venían justo después de aquel despliegue de medios, chasquidos y personajes convertidos en ceniza como era Avengers: Infinity War (2018, Anthony y Joe Russo) con la responsabilidad de entretener al público a la vez que ir dando algunos destellos que serán importantes para recomponer el rompecabezas que dejó Thanos atrás, el reto que tenía Captain Marvel (2019, Anna Boden y Ryan Fleck) era, incluso, más importante: presentar a la que será la líder de la próxima etapa de los Vengadores justo antes de librar la que posiblemente sea la lucha más importante que hemos visto en la historia del Universo Cinemático de Marvel.
Que la repleta de secretismo y teorías descabelladas Avengers: Endgame (2019, Anthony y Joe Russo) sea la siguiente película después de las aventuras de Carol Danvers (Brie Larson) es, incluso, uno de los inconvenientes: gran parte de las críticas negativas que han llegado de la mano de aquellos fans de "lo tradicional" en estas películas ponen en duda qué será después de bajas como las de Tony Stark (Robert Downey Jr.) o Steve Rogers (Chris Evans) de algo como los Vengadores, y además, si van a ser liderados (como parece haber confirmado el propio Kevin Feige) por la superheroína noventera.
Una superheroína a la que, por cierto, desde antes de estrenar la película se le ha echado en cara el hecho de que no sonría durante el tráiler y que tenga un rango interpretativo muy limitado en éste, por muchos reconocimientos que recibiera con Room (2015, Lenny Abrahamson). Me pregunto qué opinarán esas mismas personas sobre la próxima aparición de Jake Gyllenhaal en Spider-Man: Far from Home (2019, Jon Watts), ya que el tráiler de la película tampoco mostraba una actuación digna de Oscar por parte del actor, pero supongo que esto nos daría para otra entrada.
La respuesta es fácil: Captain Marvel juega con la desventaja de tener que presentar durante toda la película a un personaje que solo hemos visto hasta ahora manifestarse en forma de comunicador con Nick Fury (Samuel L. Jackson) antes de desvanecerse. Otros personajes, hayan tenido sus propias películas o no, los hemos podido ir viendo durante el transcurso de estos más de diez años de películas; pero la película capitaneada por la Carol Danvers de Brie Larson estaba todavía en el punto de salida cuando otros personajes ya se encuentran en la recta final de su historia.
Esto que al principio puede echar para atrás a muchos no supone ningún problema, porque en la película acabamos comprendiendo al personaje de Carol/Vers, su alianza con un joven Fury, la amistad (que tendría que haber sido algo más, pero imagino que si Marvel ya tenía sus dudas con una protagonista femenina, lo de ponerle una pareja del mismo sexo podía provocar cientos de infartos a los dudebros que se consideran fans auténticos de la franquicia) con Maria Rambeau (Lashana Lynch) y llena de esas píldoras de referencias que siempre nos hacen sacar una sonrisa a quienes vamos al cine a disfrutar de estas películas; ya sean personajes que hemos visto en otras películas como Guardians of the Galaxy (2014, James Gunn) o por el ya esperado y tradicional cameo de Stan Lee en ellas.
Y sí, digo disfrutar, porque al final es lo que se le acaba buscando a una película como esta: estar entretenido durante unas horas y, además, sentirse satisfecho con la información que hemos ido recibiendo. A veces intentamos buscarle un propósito lleno de significado para nosotros viendo películas que, simplemente, consiguen hacernos pasar un buen rato, con buenas actuaciones y escenas divertidas. A caballo entre el humor de Ant-Man (2015, Peyton Reed) y la tensión de Captain America: The Winter Soldier (2014, Anthony y Joe Russo), Captain Marvel consigue transmitirnos todo eso y más.
Gran parte de lo que nos transmite, además, es porque los villanos de la película no se limitan a alienígenas metamorfos, sino que hay algunos que, por desgracia, hemos visto más a menudo: pueden ser señores en bares intentando ligar contigo, o puede ser tu superior kree (Jude Law) diciéndote que nunca vas a ser lo suficientemente fuerte porque eso no está en tu naturaleza. Así pues, el mansplaining, como las guerras, parece ser universal y algo contra lo que tenemos que combatir; seamos espectadores o superhéroes.
Volviendo a la gran cuestión de "Brie Larson no sonríe en la película", y que por mucho que se intente justificar con la historia del propio personaje (al parecer todos sonreímos pase lo que pase, y todavía más si somos mujeres), pero a su vez se critica por ir maquillada en el último teaser de Avengers: Endgame, solo diré una cosa: durante la infancia tuve muchos referentes ficticios como heroínas. Si bien no lo eran realmente, para mí personajes como Matilda o Hermione Granger habían llegado a ser eso, mis heroínas; porque hasta hace poco tiempo las chicas no se manchaban las manos, o por lo menos no se las veía como esas heroínas que eran en realidad. Y también tenía héroes que fueran hombres, por supuesto.
Y si esta nueva horneada de personajes femeninos que va a ir presentando Marvel durante sus próximas películas no tiene que sonreír para convertirse en los referentes tanto de niños como de niñas, por mí encantada. Si el efecto que causó entre las tres veinteañeras que fuimos a verla es, como mínimo, el mismo que puede provocar a las generaciones que vienen, yo ya estaría satisfecha. Porque por mucho que ellos no sonrían, al final lo acabamos haciendo los espectadores por ellos.
Al principio de la entrada decía que Captain Marvel llegaba a destiempo, en una época donde hemos visto a demasiados superhéroes con historias trágicas (e incluso incluyendo recasts, reboots y películas de un mismo personaje, ¿no es así, Peter Parker?) que uno puede llegar a cansarse, pero quizá esta película llega como la propia Carol llegará al universo de Marvel: una brisa de aire fresco que aportará un cambio (para bien) que la franquicia llevaba buscando durante años y que al final han sabido encontrar.



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